
Porque aun cuando sólo haya puntos suspensivos
y nebulosas oscuras e inciertas,
vos me traes tu luz a las mañanas
que antes me eran tan indiferentes,
por el solo hecho de posarte con levedad en mi vida.
Y cambias el ejercicio de melancolía
al que estaban acostumbrados mis poemas
por esta alegría nueva,
que es ver el celeste en todos lados
y que ya no sea el color del cielo
sino el inmenso color que te nombra.
Porque aun cuando seas
el gran interrogante sin respuesta
y el error más lindo que cometo,
también sos las pequeñas cosas
que me brindan una claridad distinta
para comprender que esa soledad,
que creí eterna y obstinada,
no era más que un estadío pasajero,
y que vos también querrías
detener el universo en este abrazo.