En estas palabras
(o en otras que seguramente no he encontrado)
no quiero resaltar ante el planeta
la manera inimaginablemente única
en la que dispersas mi monotonía,
ni la simpleza de tus gestos mínimos
que me hacen ser una mejor persona.
Ni decir a toda voz,
ni a todo el mundo
sobre la música bonita de tu vida
o la forma en la apaciguas mi desorden.
En estas palabras o en aquellas
quiero hablar de mi infinita suerte
de encontrarte y perderte y reencontrarte
tantas veces que ya perdí la cuenta,
y de que el equilibrio de nuestros amores
haya llegado en el preciso instante
en que nuestros corazones se alinearon
tan parejos que parece de mentira.
Quiero decir que ya no quiero
ni imagino ni recuerdo siquiera
existir sin tu luz pintando mi presencia
que solía volverse tristemente opaca
y que aunque hayan pasado los años
puedo confirmar que sos, sin duda alguna,
lo más lindo que me ocurre cada día.