viernes 13 de enero de 2012

Cabo Polonio



Durante el transcurso de los perpetuos
momentos en que el río se imponía
ante nosotros
anduve a tientas buscando
entre nuevas y viejas letras orientales
las palabras que me hagan encontrarme,
sin saber que hasta tu bienvenida
estaría a oscuras como nunca,
porque tu presencia,
reciente y tan querida,
es para mi
un faro.

lunes 26 de diciembre de 2011

Tarde

Absorta ante tu presencia irreverente
que no me permite
despoblar la habitación
de un solo beso
ni responder a tu confesión escrupulosa
que yo también.

miércoles 2 de noviembre de 2011

Deseo



Despojarme de todos los silencios
que me invaden en un arrebato
cuando en la proximidad solo puedo
perderme en el índigo que me enceguece,
y locuazmente idear las palabras
que me sellen en tu memoria de una vez por todas.

Conocer algo más que la prolongación de tu nombre
que vuela en mi mente acariciando el viento,
descifrarte sin adivinanzas
y no permanecer petrificada
ante la inmensa extensión
de la breve calle que nos separa.

domingo 28 de agosto de 2011

Fernando




En estas palabras
(o en otras que seguramente no he encontrado)
no quiero resaltar ante el planeta
la manera inimaginablemente única
en la que dispersas mi monotonía,
ni la simpleza de tus gestos mínimos
que me hacen ser una mejor persona.
Ni decir a toda voz,
ni a todo el mundo
sobre la música bonita de tu vida
o la forma en la apaciguas mi desorden.

En estas palabras o en aquellas
quiero hablar de mi infinita suerte
de encontrarte y perderte y reencontrarte
tantas veces que ya perdí la cuenta,
y de que el equilibrio de nuestros amores
haya llegado en el preciso instante
en que nuestros corazones se alinearon
tan parejos que parece de mentira.

Quiero decir que ya no quiero
ni imagino ni recuerdo siquiera
existir sin tu luz pintando mi presencia
que solía volverse tristemente opaca
y que aunque hayan pasado los años
puedo confirmar que sos, sin duda alguna,
lo más lindo que me ocurre cada día.

lunes 18 de julio de 2011

Así fue.

Ni azules calamidades sonoras,
ni significativos hechos.
No se volvió un caos cada cosa
que insalvablemente nos ataba,
ni se disolvió ante los eventos
tan puntillosamente planificados.

No existió un pánico extremo,
ni la inminencia del abandono
me llenó de imágenes el espejo.
Simplemente un día
(del que ni siquiera sé la fecha exacta)
me doliste menos
y menos,
y menos.

Sin que la brisa del olvido me despeine
y ande bañando todos los rincones
con su indolora esencia,
no hubo ni magia ni milagros.
Sencillamente un día
(que parecía idéntico a los otros)
caí en la cuenta de que el amor
se había evaporado.

lunes 23 de mayo de 2011

Muda

Tal vez no tenga nada que decir.
De pronto ocurrió lo irrenunciable,
y el estrepitoso acantilado se extendió infalible
bajo mis pies descalzos.
En mi orilla se secaron las letras,
se enmudecieron las rimas asonantes
y la voluntad se esparció sobre la piel
para que las ganas de vos se acallaran.
Supe que nunca fui algo posible
ni figuré el amor ni la respuesta.
Acromática me trasladé sobre el recuerdo:
todo, todo, todo había sido mentira,
tendría que reinventarme y anestesiarme
para mirarte a los ojos sin que duela.
Las hojas siguen pintadas de blanco.
Me has arrebatado las palabras.

lunes 4 de abril de 2011

No soy.



“Nunca creí que me abandonara
como se abandona lo que no se ama”
Alberto Cortez.

Y me fui desintegrando
como se desintegran las cosas que de pronto no existen,
dejando pedazos de mí por todos lados,
desovillándome en forma desprolija:
un poco por acá, donde pensé que estaba,
y un poco al lado tuyo, donde nunca estuve.
Me deshice en preguntas, una y otra vez,
y me rehíce en respuestas sádicas
para demostrar que no me habías vencido.
Me fui desarmando y conmigo
los nombres,
los lugares,
las fechas,
el amor tal vez…
Sí, también el amor,
aquel amor que nunca me tuviste.