
A mi amigo, G.B
Como persiguiendo los rastros donde el aire
conserva un perfume indeleble
que activa en nuestro cerebro
una búsqueda inalcanzable de imágenes.
Así estamos el pueblo y yo,
porque te has ido y parece
que te llevaste la estatua de la plaza
o alguna parte nuestra,
indispensable para el latido.
Sigo sin encontrar esa mezcla
de aromas a enero y eucaliptos,
de besos fugaces que abran paso
entre las arterias,
aún sin comprender cuan lejos,
o tarde o triste te has ido.
Aún sin darme cuenta
si los movimientos que hago son reflejos a los golpes
o si yo sigo viva.