viernes, 20 de septiembre de 2013

Trilogía onírica

Resido en un mar de arena,
verde infinito,
que deja mis pies hundidos
entre noctilucas asustadas,
tan oscuras como las sombras
que habitan conmigo
y se niegan a marchar.

Vagos espectros que se amontonan
con sus recitas bajo mi techo,
quintándole la luz
a todos los paraísos que no transito,
derritiendo mi casa con fuego un invisible,
ahogándome 
en una vigilia estéril. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces se puede estar en el lugar mas bello, siendo uno el incapaz de disfrutarlo, (lo he hecho). Que sea o no, depende mas del sujeto que observa y describe que del objeto.. Cuando uno aprende cosas así, pierde cierta magia que inspira, que es el motor de algunas virtudes, pero gana en fuerzas para transitar los paraísos cotidianos, que a veces, erróneamente, casi no registramos por insignificantes, hasta que los hemos perdido

Muchacha con sombrero dijo...

ánimo, a nadar y a volar por encima de todo.

Noelia Ibañez dijo...

identifícandome sobre todo en estos días con este maravilloso poema

Noelia Ibañez dijo...

identificándome, sobre todo en estos días, con este maravilloso poema